31 Minutos en Viña del Mar. Ríe, ríe y sigue riendo.



Luego de horas de incertidumbre, decidí ir a la Quinta Vergara a ver qué sucedía con el asunto de acreditación para el show de 31 Minutos (convengamos que a veces hay que aprovechar que existe el blog). Me bajé en la estación que está cerca del recinto festivalero, y comencé a ver niños con sus "micos micófonos", banderines, muñecos y souvenires. Confieso que envidié a los que tenían posters del evento.

Bueno una vez en la entrada fui a averiguar sobre la acreditación, casi me pidieron la huella digital, pero logré que me entregaran la credencial, la que rellené gracias a un lápiz prestado por un señor carabinero.

Una vez dentro de la Quinta Vergara, vi que no estaba tan llena como esperaba, galería a 90% y abajo un 60% de los asientos ocupados. Aunque claro, lo que más me llamó la atención fue ver a gente "grande", mucha gente "grande", gente "grande" sin niños, esperando el espectáculo. Porque claro, cada dos adultos había un niño chico, de esos que vieron la serie en las repeticiones del cable o que simplemente sus papás, amantes de la serie, les dieron a escuchar y ver las historias de estos extravagantes personajes. Y también mucho adolescentes que efectivamente vieron la serie cuando fue exhibida en TVN hace nueve años y que ir al show y ver a los personajes fue un sueño de niñez cumplido.

La gente estaba ansiosa y cuando apareció Tulio Triviño en el escenario, cientos de gritos y aplausos lo recibieron. Y comenzó un show inolvidable para mí. Cuando tocaron "Diente blanco, no te vayas" se me pararon los pelos, boté la cámara al suelo (mentira) y me puse a cantar. Como lo hicieron muchos treintones que estábamos ahí. Además que el show le llevaba buenas visuales, el escenario estaba muy bien hecho y hasta bailarines hubo. Porque a los cabros chicos debe ser difícil mantenerlos entretenidos y a los más grandes les gustan las cosas bien hechas (a veces).

Y así fue como hit tras hit el show iba avanzando y creciendo. Cuando llegó Freddy Turbina con "Equilibrio Espiritual" escuché unos gritos desgarradores de niñas pre-adolescentes, como si fuera Justin Bieber, y se encendió aún más la Quinta Vergara. "Objeción Denegada" y "Lala" fueron mis temas de la tarde/noche.

Ya cuando todo parecía acabar, una pequeña multitud de quinceañeros pedía a gritos desaforados la canción del "Dinosaurio Anacleto" y un segundo bis comenzaba, todos bailando, coreando la canción y muy felices. Rostros felices de niños y adultos por doquier. Rostros felices en el escenario, los cuales volveremos a ver en la Quinta Vergara pero en el contexto del "Festival", hasta el momento el mejor número para el 2013.

(Para ver las imágenes en grande, haz click)


Así estaba la Quinta Vergara una hora antes del Show. Una familia con sus micófonos.


Una mala foto para una buena escena. Guaripolo, tratando de aguar la fiesta pidiendo permisos municipales.


Visuales bacanes, como Queen y Guantecillo.


El bailarín freestyle.


El escenario y un buen dj.


Guaripolo y Sopapiglobo. rockeando. El elenco completo.


La canción del Dinosaurio Anacleto y el final.

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