Un año de la muerte de Alexander McQueen



Ya ha pasado un año desde aquel Jueves en que llegué a mi casa y me enteré que Alexander McQueen había muerto.
Uno de los diseñadores más talentosos, salido de la prestigiosa escuela Central Saint Martins de Londres, y quien siempre tuvo un voz propia que reflejó en sus colecciones y en su paso por la casa Givenchy.
McQueen nunca tuvo problemas para expresar en sus colecciones su misterioso mundo, y así fue como vimos a lo largo de los años, desfiles oscuros, en escenarios nunca antes utilizados como pasarelas, instalaciones teatrales, como aquella caja de vidrio donde las modelos no podían ver al público y se reflejaba la locura del ser humano, jugaba con las modelos como piezas de ajedrez o cuando apoyó en un difícil momento a su amiga Kate Moss, donde se proyectó un holograma de ella, emergiendo y reviviendo.
Nunca olvidaremos la manera que trabajaba con las telas y texturas, sus corset de cuero, y su inolvidable última colección en la cual se podían ver miles de formas y colores de la naturaleza.
Se fue un grande, y siempre se extrañará.



Ilustración: Alexandro Palombo.

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